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La violencia que afecta a los jóvenes en Ecuador fue abordada en relación con el problema de los refugiados colombianos en el país (García y Proaño, 2016). La investigación también se ha centrado en la violencia intrafamiliar (NACI, 2015) y el trabajo de niños y adolescentes de la calle expuestos a situaciones peligrosas (Collectif (A), 2012).

Sin embargo, el trabajo de los profesionales a cargo de estos jóvenes ha sido poco estudiado, y hay pocas investigaciones sobre dispositivos institucionales que asocien el cuidado psicológico y comunitario de las víctimas jóvenes (Collectif (B), 2013).

En el contexto latinoamericano, las causas y los efectos subjetivos de la violencia son complejos (de Nanteuil & Munera, 2014).

La violencia requiere un enfoque integrado a través de varias disciplinas, sobre todo porque las grandes violencias se ejercen de manera invisible, haciendo un llamado hacia las miradas cruzadas sobre los mecanismos de ocultación que generan vergüenza. (Collectif (C), 2013, Balibar, 2013 de Gaulejac, 1996).

Durante "el pasaje adolescente" del niño a la vida social, el joven construye su propia divergencia (que incluye una forma de violencia) y reacciona a la violencia de una manera nueva, personal (Masson, 2003, 2012a; Quentel de 2011, 2012). Éste implementa recursos creativos para contrarrestar la violencia (Brackelaire, Cornejo y Kinable, 2013, Uwera, 2012). Los grupos que crea se convierten en ventajas importantes para cualquier trabajo psicosocial con y contra la violencia (Munyandamutsa, 2001). Esta ventaja no está suficientemente estudiada ni utilizada en Ecuador, en situaciones de vulnerabilidad, en la calle, en el exilio.

Otras investigaciones se han centrado en los mecanismos para "convertir" la violencia en expresión ciudadana y crítica social (Boltanski 1990, Renault 2004, Thévenot 2006). Éstas tropiezan en la separación entre la experiencia de una violencia vivida sin medida y los pasos dados en la justicia, o en los espacios de escucha (Périlleux, Cultiaux, 2009).

Finalmente, los efectos negativos de la violencia en los profesionales en sí merecen atención. Las encuestas llevadas a cabo en Chile o Ruanda, por ejemplo, revelan la necesidad de establecer dispositivos de "escucha de la escucha": supervisión del equipo, visiones interpersonales, apoyos individuales, etc. (Cornejo et al., 2009, Cifali, Périlleux, 2012, Rwagatare, Brackelaire, 2015). Estos temas deben ser mejor estudiados en Ecuador.